Quise comer lentes negros
vendas atadas al cuello
Y sentí que los rieles
ya estaban calientes
ue el rato ya había pasado
y que volvería interminablemente
que no pararía hasta el nuevo comienzo.
Y terminaría en lo mismo
el miedo seguiría bajo el oscuro plástico
seguiría de noche,
sin encontrar el lugar medio,
sólo encontraría el fondo de un día triste.
jueves, 9 de agosto de 2007
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